|
El Factoring como herramienta de financiación se viene consolidando alrededor del mundo. De acuerdo con la firma Factors Chain Internacional, entre el año 2000 y el 2006 las operaciones de factoring en el mundo pasaron de 623,840 millones de euros a 1,134,288 millones de euros. Inglaterra, Italia y Francia son los países líderes en su utilización.
Aunque según los expertos este esquema de financiación se articula mejor en los mercados emergentes, siguen siendo los países desarrollados los que marcan la pauta. En la actualidad el 70% del factoring se concentra en Europa y tan sólo el 13% en América. En el caso de Inglaterra, al cierre de 2006 las operaciones de factoring alcanzaron los 248.769 millones de euros de las cuales el 99% fueron nacionales. En Italia la cifra alcanzó los 120,435 millones de euros, 94% en operaciones nacionales y el 6% en internacionales. En América Latina, dos de las experiencias más exitosas se registran en Chile y México. En estos países las transacciones de factoring representaron en 2006 el 12.9% y 1,4% de su Producto Interno Bruto (PIB), respectivamente. El factoring se ha convertido para los países que aún no cuentan con un alto desarrollo de mercados financieros, en la mejor herramienta para obtener recursos de corto plazo. Chile un buen ejemplo Auque la banca chilena incursionó en el factoring en 1990 a través de empresas relacionadas y áreas especializadas, sólo hasta el 2005 y tras la entrada en vigencia de la Ley 19.983 que reguló las operaciones de este tipo, el país logró masificar el negocio. La Ley mejoró significativamente los niveles de formalidad de la industria del Factoring, que antes de la legislación carecía de agilidad en la transferencia de documentos, y registraba dificultades y demora en los procesos de cobranza de los créditos contenidos en las facturas. La nueva normatividad obligó a las grandes empresas a aceptar la transferencia y cobro de las facturas por un tercero, además de eliminar las contingencias tributarias que los grandes compradores percibían cuando las facturas se vendían a empresas de Factoring, ya que de acuerdo con el Servicio de Impuestos Internos de Chile los pagos de facturas a empresas de Factoring representarían un gasto tributario. Así mismo, otorgó mérito ejecutivo a la copia de la factura. La alta difusión que tanto el sector privado como el público han hecho del producto y la adopción del marco regulatorio disparó la cifras del factoring en ese país. Entre 2001 y 2006 las operaciones pasaron de registrar 3.123 millones de euros a 11.300 millones de euros. Lo mismo sucedió con el número de clientes, que durante el mismo periodo pasaron de 3.708 a 12.062. El modelo mexicano Otra de las experiencias más exitosas es la registrada en México bajo la dirección de la Nacional Financiera (Nafín). Esta entidad ofrece servicios de factoring inverso a través de cadenas productivas coordinando las operaciones entre grandes compradores, pymes y entidades especializadas en la herramienta de financiación. El esquema de Nafín, que además actúa como banco de segundo piso redescontando estas operaciones, tiene varias particularidades que lo hacen muy atractivo. La primera radica en que todas sus transacciones son realizadas por medios electrónicos, desde el recibo de las cuentas por cobrar (documentos negociables), hasta los desembolsos a las pymes y los cobros a los grandes compradores, lo que le permite ahorrar tiempo y costos de administración. Actualmente las operaciones toman menos de tres horas en completarse, y los recursos financieros están disponibles el mismo día antes del cierre de los negocios. Adicionalmente, bajo la misma plataforma, Nafín ofrece factoring sobre contratos de pedidos, permitiendo que las empresas financien sus procesos productivos bajo condiciones de acceso y agilidad muy favorables en el mercado. A través de este mecanismo el Factoring en México ha crecido sustancialmente registrando al cierre de 2006 operaciones que superan los $8.000 millones de euros. |