Según la Asociación Bancaria, esta herramienta financiera ha demostrado, en los últimos tres años, ser un “potente” instrumento que mejora las condiciones financieras de las pymes no sólo en Colombia sino en el mundo.
Según el gremio, en el país existen cerca de nueve establecimientos de crédito que participan en operaciones de factoring y hasta octubre de 2005 los saldos por este concepto ascendían a 304.000 millones de pesos, con un crecimiento de 88 por ciento entre 2002 y 2005.
Para la entidad es claro que esta figura financiera ofrece la ventaja de operar en entornos institucionales desfavorables tanto para los derechos de los acreedores como para la ejecución de las
Garantías.
“El factoring brinda una oportunidad a las pymes de contar con liquidez inmediata, siendo una ventaja clave que les permite tener capital de trabajo sin que deban esperar hasta que se cumpla el plazo establecido con sus compradores”, dice la Asobancaria.
Pese a esta alternativa, algunas pymes siguen acudiendo al mercado extrabancario y a sus proveedores para apalancar sus operaciones.
Estudios realizados por el gremio indican que el costo del crédito extrabancario para una pyme, puede llegar a tasas de 214 por ciento efectivo anual, diez veces más al que podrían encontrar en el mercado bancario formal. Así mismo encontró que los costos de la financiación con proveedores rondan el 42,6 por ciento anual. Estas fuentes imponen presiones de liquidez al proceso productivo, que terminan por socavar la capacidad competitiva de las firmas y reducir las posibilidades de creación de valor.
En los últimos siete años, las operaciones con factoring en el mundo (1998-2004) crecieron 88,5 por ciento y a finales de 2004 los préstamos por esta vía ascendían a 860.000 millones de euros.
Así, el 71 por ciento se concentraba en Europa, 12 por ciento en América y 17 por ciento se encontraba repartido en Australia, Africa y Asia. Los países donde más se concentran las operaciones de factoring son Chipre e Italia, en donde representan 20,7 y 11,9 por ciento del PIB. En América Latina, esa alternativa de financiación creció 83 por ciento en México y 110 por ciento en Chile.
En Colombia, aunque esta herramienta aún es desconocida para muchas pymes, los empresarios la están teniendo en cuenta, al punto que el porcentaje de operaciones calificadas en la mejor categoría de riesgo, pasó de 81 por ciento a 95 por ciento entre 2002 y 2005. Sin embargo, a pesar de este avance, el factoring tan sólo representa 0,7 por ciento de la cartera comercial.
Qué es y para qué sirve El factoring es un esquema de financiación mediante el cual una empresa vende a un tercero (factor) sus cuentas por cobrar con una tasa de descuento. Este proceso puede ejecutarse con o sin recursos, dependiendo si el factor comparte con la empresa el riesgo de no pago de la factura. El esquema puede ser doméstico o internacional, y opera sobre facturas de venta o de pedidos que estén en curso.
Para la Asobancaria, es claro que los microempresarios deben aprovechar las ventajas que ofrece esta ayuda financiera.
En primer lugar, los empresarios dotan de liquidez activos que, como las cuentas por cobrar, no son muy transables en el mercado, abriendo la posibilidad de reinvertirlos en capital de trabajo, sin necesidad de recurrir a costosos créditos informales o restringir su proceso de producción.
Así mismo, ahorran recursos logísticos y financieros destinados a la recolección de sus cuentas por cobrar.
En tanto, los beneficios para los compradores van desde la ampliación de los plazos de financiación de sus cuentas por pagar, hasta la reducción de los costos de administrar su flujo de caja, pasando por las ventajas de establecer relaciones más estandarizadas con sus proveedores pymes.
A la vez, para las entidades bancarias representa un área de negocio muy interesante, en la medida en que estas pueden ofrecer un producto financiero específico para las pymes sin los problemas de información y de riesgo que traen las operaciones convencionales de crédito.