ETB, Portal Pymes, 1º de febrero de 2006Mientras algunos empresarios confían plenamente en sus compradores y les conceden plazos u otro tipo de concesiones para el pago de productos o servicios, otros requieren una cancelación a tiempo.
Para los segundos el saneamiento de su cartera de clientes es vital para activar el flujo de caja y mejorar la liquidez. Una alternativa con varios años de funcionamiento internacional y que recientemente se ha implementado en Colombia es el Factoring. Esta operación consiste en la cesión de la cartera con documentos como facturas, letras y pagarés, entre otros, a una firma especializada en este tipo de transacciones, que es conocido como factor. “El efecto inmediato de este procedimiento es el de convertir ventas de corto plazo en ventas al contado, al asumir el riesgo de insolvencia del titular”, sostiene Juan Guillermo Jaramillo, vicepresidente comercial de Factor Group, empresa especializada en servicios de factoring en el ámbito mundial. Jaramillo indica que esta herramienta es utilizada en el exterior por empresas que no soportan líneas de crédito o tienen el cupo cerrado. Estas operaciones pueden ser realizadas por entidades de crédito como bancos, cajas de ahorro y cooperativas, además de entidades financieras reconocidas. Son varios lo escenarios de financiación en los que las empresas pueden actuar y se debe escoger el tipo de recurso adecuado, ya que si es con crédito se adquiere endeudamiento y si es con factoring se vende la cartera de clientes. El factor riesgo La empresa que vende la cartera al factor no garantiza la solvencia del deudor, pero si responde por la legitimidad del crédito concedido. Por otro lado, el factor asume la responsabilidad del cobro. Antes de que el factor acepte, deberá comprobar si los clientes a quienes va a cobrar tienen capacidad de pago. En el mercado existen dos clases de factoring, la que emplea recurso y la que no. En la primera, la entidad factor no asume los riesgos de la operación y en el caso de que no se genere el pago, el cobro se ejecutará vía de regreso a la empresa que vendió la deuda. El factoring sin recurso, por otro lado, es la modalidad más utilizada y consiste en que la empresa asume por completo o parcialmente (depende como se acuerde) los riesgos de cobro del factor. Internacionalmente los contratos de factoring están basados en globalidad, exclusividad y buena fe. En el primer caso, es importante que el contrato comprenda la información pertinente a facturación, clientes y mercados aceptados por la entidad factor. A su vez, se debe establecer una propuesta sobre el volumen de operación por deudor y los gastos financieros derivados. Con respecto a la exclusividad, el vendedor de la deuda se compromete a no mantener relaciones con otras empresas factor. Por último, la buena fe se basa en la confianza entre las partes, por lo que la empresa vendedora garantiza la veracidad y legitimidad de las deudas al factor. En el mercado existen varias opciones de entidades factor entre las que los empresarios pueden escoger, sin embargo, estos son quienes más conocen la capacidad de pago de sus clientes para escoger más fácilmente entre una liquidez a corto plazo u otra inmediata. |