Noviembre 18 de 2009
Fuente: www.cambio.com.co
Los empresarios empezaron a echar mano del servicio de
Factoring para bajarle el riesgo a la cartera de sus compañías en épocas de crisis. Y es que el aumento de la morosidad de los pagos a proveedores ha llevado a que las empresas opten por vender sus facturas a compañías especializadas, para que sus ingresos sean reales y poder aumentar sus flujos de caja, y así, mejorar su productividad.
Aunque la alternativa de comercializar las facturas no es una práctica nueva, fue con la entrada en vigencia de la
Ley 1231 de 2008, aprobada por el Congreso de la República, que se definió a la factura como un
Título Valor, buscando brindar mecanismos de financiación para los micros, pequeños y medianos empresarios.
Según datos de Asobancaria, la cartera de las entidades que prestan este servicio alcanzó los 1,23 billones de pesos, cifra que será superada este año, de continuar con el ritmo que trae, si se tiene en cuenta que durante el primer semestre de 2009 llegó a 1,02 billones de pesos. Factoring Bancolombia, una de las entidades especializadas en este servicio, informó que su cartera de descuento de facturas creció en un 63 por ciento a septiembre de 2009.
"Este ha sido un año de transición, en el que vemos un interés creciente por parte de los actores del mercado. Factoring Bancolombia ha logrado transformar completamente el negocio de financiación de cuentas por pagar hacia una solución de descuento de cuentas por cobrar, que presentan mejores posibilidades para los clientes", explicó un vocero del Banco.
En el mismo sentido opinó Juan Guillermo Jaramillo, socio de Factor Group, otra entidad que presta este servicio de comprar facturas. "Se viene creando una cultura en el uso de la herramienta, producto del impulso del Gobierno, los gremios y otras entidades que quieren desarrollar este instrumento como mecanismo de generación de capital de trabajo, para que más empresas puedan evolucionar y generar más puestos de trabajo", dijo.
Las dos entidades coinciden en señalar que aún hay desconocimiento de la Ley, lo que está llevando a que se presenten usos errados de la norma. "En general, los vendedores no quieren afectar su relación comercial con los clientes. Creen que al descontar la cartera, arriesgan su reputación por necesitar una financiación alternativa del capital del trabajo e intentan no discutir con sus clientes sobre la mecánica de los descuentos", dice el vocero de Bancolombia. Por su parte, Jaramillo, de Factor Group, afirma que "el temor que puede tener un proveedor, es decir la mipyme, es que su
Pagador pueda tomar represalias por el hecho de descontar su cartera. Nuestro papel facilita la relación proveedor - cliente".
Sin embargo, y a pesar de la mayor penetración que está presentando el factoring en el país, las cifras aun distan mucho de lo que se ve en otro mercado de la región como el chileno.
Negocio crecienteMientras que en Colombia el factoring representa el 1,2 por ciento del PIB, en el país austral esa participación ya alcanza el 13,6 por ciento, y detrás de Taiwán (16,2%) es el segundo país en el mundo en uso y efectividad de esta herramienta financiera. "Vivimos una etapa de transformación del negocio, que coincidió con una crisis económica. La desaceleración ha tenido un impacto en la dinámica comercial, afectando en algo el desarrollo que debería tener el factoring", señala Bancolombia, basado en el hecho de que desde 2008, cuando se reglamentó, se calculó que en sus primeros cinco años de vigencia lograría una participación del 6 por ciento del PIB nacional. Lo cierto es que la crisis no ha logrado a afectar la percepción que tienen los empresarios frente a la venta de sus facturas, y el factoring se convierte en un mecanismo de financiación y liquidez dentro de sus negocios.
Tanto Factoring Bancolombia, como Factor Group, afirman que el control de la morosidad y el 'blindaje' en épocas de crisis, son los principales beneficios del factoring para los pequeños y medianos empresarios del país.
"Es una herramienta a prueba de recesión que funciona tan bien cuando hay crecimiento y bonanza, como cuando hay decrecimiento y recesión. La razón, que cuando hay crecimiento, los patrimonios de los bancos se pueden quedar cortos ante los movimientos y demanda de la economía, y ahí llega el factoring a reemplazar ese papel de las entidades financieras, pues estas se apoyan en cupos de crédito de quienes terminan siendo emisores de facturas, mientras que el factoring se apoya en la actividad crediticia del pagador de las mercancías", explica Juan Guillermo Jaramillo.
Por su parte, Bancolombia admite como beneficio la disminución en la morosidad, ya que es más fácil establecer acuerdos de pago entre los compradores y quienes prestan el servicio de factoring. "El nivel de morosidad es bueno, ya que se busca ajustar las necesidades de ambas partes al momento de descontar las facturas. Si hay un cheque por cobrar en una fecha y la empresa por estamentos hace pagos en una fecha que cae una o dos semanas después, pues se convierten en plazos manejables para una entidad de factoring, mientras que para un microempresario tener que esperar ese tiempo para cobrar una factura sí puede ser gravísimo para la normalidad de su operación, que por lo general está atada al flujo normal y periódico de estos ingresos".
Hecha la ley...Un grupo de microempresarios consultados reveló inconvenientes con algunos de los grandes clientes a los que proveen, pues para evitar 'verse la cara' y tener que responderles a entidades de factoring, no les están entregando las facturas originales, y de esta manera evitan que sea comercializada, pues para vender la factura el microempresario sólo puede negociar con el original, según la ley. "Esto pasa porque es más fácil demorarle el pago uno o dos meses a un empresario o productor pequeño, que a una entidad financiera que negocie facturas", señaló un afectado.